Ya ha pasado un mes desde lo sucedido y ahora me siento completamente sana. Desde lo que pasó en la bañera, Dante no ha dejado de tener sus manos sobre mí, ni yo de acariciar su cuerpo. Aunque todavía no hemos hecho el amor, dice que quiere que sea un momento especial, aunque eso no quiere decir que no hayamos hecho alguna que otra cosita. Solo de acordarme, mis mejillas se tornan rojas.
Dante entra a la oficina y allí lo veo leyendo unos papeles.
-Dime, amor -me acerco a él y me siento en sus