Cuando le grité de esa manera a Dante, noté cómo todos nos miraban, así que me di la vuelta y comencé a caminar bajo la mirada de todos, pero en especial la de Dante, que parecía estar en trance. Salí al jardín para tomar un poco de aire y lograr despejar mi mente.
- Nunca esperé que fueras a hacer eso – me volteé de golpe y vi a Arturo con las manos en los bolsillos del pantalón.
- ¿Qué haces aquí? Sabes que Dante te puede matar por estar aquí.
- Sí, lo sé, pero quería saber cómo estabas – n