Cuando dice esas palabras, siento cómo el corazón me comienza a latir a mil, mis piernas me flaquean y mis manos empiezan a sudar. Dante se separa un poco, mirándome a los ojos mientras acaricia mi mejilla.
-Estás dentro de mí, Val. Te quiero… Te quiero - sin que él se lo espere, me lanzo a devorar sus labios de manera lenta pero apasionada. Él toma mis caderas y me acerca más a su cuerpo mientras sube su mano a mi cabeza para profundizar más el beso. Siento cómo mi estómago se llena de maripos