Despierto al sentir unas caricias y besos en la espalda, luego estos besos suben por mi cuello entonces escucho su voz:
- Despierta, dormilona, ya está el desayuno.
- No quiero levantarme, ayer no me dejaste dormir – y es la verdad, al parecer este hombre es bastante aguantador y nos llegamos a dormir como a las 5:30 am; escucho una risita de su parte y luego siento como mi pie es jalado, sacándome prácticamente de la cama – ¿Oye, qué te pasa?
- Necesitas comer – en ese momento veo que sus oj