Dante camina de un lado a otro en la habitación, sin parar de maldecir. Parece frustrado y con ira acumulada, pero no sabe cómo descargarla.
-Dante - se detiene y me mira.
-¿Te sientes mal? ¿Te duele algo? - pregunta preocupado, pero yo niego.
-Quiero que dejes de atormentarte tanto pensando. Ya está, el corazón no funcionó, tal vez no estoy destinada a vivir mucho.
-Por Dios, Val, ¿qué dices? Mientras yo viva, vamos a luchar para que estés con vida. Verás que conseguiremos otro corazón - al