Me encuentro en el aeropuerto con el señor Coleman, esperando a que su jet esté en posición para poder viajar. La verdad es que estoy algo nerviosa porque me iré a otro país, lejos de mi familia, cosa que nunca había hecho.
—¿Nerviosa, señorita Morelli? —pregunta el señor Coleman.
—Un poco. Es un cambio fuerte, pero sé que será bueno.
—Espero que sí —nos informan que podemos abordar, así que caminamos hasta el jet. Cuando entro, quedo deslumbrada por lo hermoso que es. Los asientos son de puro c