Mundo ficciónIniciar sesiónBella y Rose Grayson son las hijas del multimillonario Joseph Grayson, ambas se verán envueltas en la venganza de su abuela, pero igual en la rivalidad por dos hombres.
Leer másEl silencio de la enorme mansión se termina cuando un grito de dolor se oye entre sus paredes.
La servidumbre corre para asistir a la señora, quien se encuentra embarazada y todos están muy pendientes de ella.
—¡Señora! —grita el ama de llaves al verla de rodillas al lado de la cama, con una mano en el piso y la otra sosteniendo su vientre.
—Llama… llama al médico —dice Gretta jadeante.
—Podemos llevarla al hospital, hay tiempo.
—No… no me moveré de aquí, sin mi esposo no saldré de la mansión —la mujer mira a una de las chicas del servicio y esta corre para llamar al doctor, mientras que ella ayuda a Gretta a recostarse en la cama.
—Moveré a las muchachas para preparar el cuarto para recibir a la niña.
—Justina… no me dejes sola —la mujer sonríe con cariño, su jefa es joven y este es su primer hijo, por lo que entiende que tenga miedo de dar a luz y además sin su esposo a su lado.
—No, señora, yo estaré aquí.
Todos los empleados se dedican a preparar el cuarto para recibir al bebé, el doctor llega y asegura que lo mejor fue no sacarla de la casa.
—Bien, señora Petrucci, nos quedan un par de horas más para traer a su bebé al mundo.
—¡Me duele! —grita Gretta en medio de otra contracción, retorciendo las sábanas.
Justina le va quitando el sudor de la frente y le da su apoyo sosteniendo la mano. Todos los demás empleados están fuera del cuarto esperando por el nacimiento de la heredera de la familia Petrucci.
—Justina, ¿llamaste a mi esposo? —pregunta casi sin fuerzas.
—Sí, pero no respondió, señora. Le dejé un mensaje en su teléfono y en el hotel.
—Siento que… me estoy partiendo… —dice cansada, el doctor vuelve a comprobar la dilatación y mueve a todas en el cuarto.
—¡Llegó la hora! Señora Petrucci, necesito que puje cuando le diga, vamos a traer al mundo a esta preciosura de bebé.
Justina la ayuda a sentarse y en cuanto el doctor da la orden, Gretta comienza a pujar. Siente que se está partiendo, pero hace todo lo que puede para traer a su hija al mundo, hasta que siente un alivio y ese llanto delicado.
—Déjeme… déjeme verla, por favor —le pide al doctor, quien luego de envolver a la criatura entre una sábana limpia, la acerca a la madre—. Mira esos ojos, Justina… mi niña es hermosa.
La mujer se acerca para ver a la bebé y puede ver lo bella que es, con sus labios como en forma de corazón y rojos, su piel rosadita, sus escasos cabellos rubios y los ojos… como un par de cielos.
El médico termina de atender a la mujer y le dice que todo ha resultado perfecto. Revisa a la pequeña, quien se aferra al pecho de su madre para alimentarse, sacándole una sonrisa a la mujer, quien no deja de admirarla.
Se dedican a limpiar el cuarto y la cama, mientras que Gretta se encarga de su pequeña, sin dejar de mirarla y pensar en lo hermosa que es.
El teléfono de la casa suena y Justina se apresura a responder, para luego entregarle el auricular a su jefa.
—Es el señor —Gretta sonríe como enamorada y responde de inmediato.
—¡Mi amor, voy saliendo de regreso a Riccione! Yo sabía que debía traerte a la casa de Roma, pero mi esposa es tan consentida. ¿Cómo están mis amores?
—Estamos bien… tienes que apresurarte, es realmente hermosa, un angelito… es idéntica a tu madre, mi amor.
—Aproximadamente en unas cinco horas estaré allí, llegaré a mimarlas y para no separarme más al menos en un mes, te amo cariño.
—Y yo a ti, mi amor, te esperamos.
La emoción que embarga a Joshua es indescriptible, sobre todo porque su niña será la consentida de toda la familia, ya que él es uno de los nueve hijos varones de su padre y hasta ahora todos han tenido la misma suerte. Su niña es la primera nieta y la ilusión de su padre, quien ha decidido favorecerla por esa razón.
En la mansión, Justina le dice que se quedará atenta a lo que pueda necesitar y se va, dejando a Gretta con una sonrisa en sus labios y a la pequeña dormida.
De pronto, en medio del cansancio, Gretta abre los ojos y ve una silueta que está cerca de la cuna, sonríe pensando que es Joshua, y trata de incorporarse. Aquella figura al verse descubierta sale del cuarto y Gretta enciende la luz asustada, mientras grita desesperada.
—¡Se llevan a mi niña! ¡¡Ayuda!! —sale de la cama adolorida, camina con cierta dificultad a la puerta, logrando ver que una silueta como la de una mujer llega a la escalera con su hija—. ¡¡Justina, ayuda!!
Corre a la escalera, olvidando por completo que está convaleciente, e intenta alcanzar a aquel extraño que se lleva a su hija.
—¡¡Ayuda, se llevan a mi hija!! —comienza a bajar las escaleras, llegan los empleados alertados por los gritos desesperados de Gretta y Justina en cuanto se da cuenta de lo que pasa, corre a la calle—. ¡¡Vayan por mi hija, por favor!!
Se sienta en uno de los peldaños, abandonada a la angustia de perder a su niña, el llanto cae por sus mejillas y siente cómo la noche se hace más oscura conforme pasan los minutos y nadie regresa con noticias.
Hasta que al final, cuando ella llega al primer nivel, ve a Justina aparecer con expresión de derrota y Gretta niega con vehemencia.
—No, dime que no es cierto…
—Lo siento, señora, le juro que corrí, pero el extraño al parecer conocía la casa, porque supo por dónde salir…
—¡No, Justina! ¡¡Nooo!! —Gretta cae al piso de rodillas, sintiendo cómo el aire se le va escapando y lo poco que le queda lo usa para dejarlo salir en un grito desgarrador que estremece los cimientos—. ¡¡Nooo!!
Golpea el piso con sus manos convertidas en duros puños, mientras todos los empleados la van rodeando y Justina la abraza para consolarla.
Gretta llora, grita y pelea con todos, hasta que se pierde en un mundo doloroso y silencioso, en donde sólo sus pensamientos pueden moverse. Así la encuentra Joshua, quien busca en la habitación a su hija, pero cuando posa los ojos en su esposa, sabe que algo anda mal.
—Amor… ¿dónde está nuestra hija?
—Se la llevaron —le dice con el alma desgarrada, Joshua corre hacia ella para abrazarla y Gretta se aferra a su última tabla de salvación—. ¡Se llevaron a nuestra niña!
—¡¿Quién fue?!
—No lo sé, ¡no lo sé! Sólo sé que alguien se la llevó, todos fueron tras el hombre, pero no dieron con ellos… mi niña, Joshua, dime… ¿cómo se supone que viviré sin ella? Era nuestra niña…
—Te juro que la vamos a encontrar, no descansaré hasta dar con ella y al infeliz que se la llevó, le espera el infierno mismo —dice con una expresión de absoluta frialdad, mientras acaricia la espalda de su mujer, quien no tiene consuelo por lo ocurrido.
El viernes por la noche llego rápidamente, y la inauguración del lugar más cotizado, la condición para que salieran las gemelas es que fueran juntas, no permitirían que siguieran haciendo lo mismo, que tuvieran más libertad de lo que ya tenían, cuando se lo dijeron la primera en protestar fue Rose; a la gemela más joven no le agradaba la idea de que su hermana mayor la acompañara, porque era una aburrida. Miro a sus padres con enojo, ya que ella planeaba irse a pasar la noche con James. En el rostro de Rose se podía leer el enojo de manera clara, no esperaba que sus padres le hubieran hecho esto, caminaba de un lado a otro de la habitación, pero era una buena oportunidad para que su padre viera que Bella, aparte de estúpida era una zorra, eso llenaría de orgullo a su abuela, pero una voz interior casi olvidada le decía: “Bella es tu hermana, tú hermanita, tú otra mitad, ¿Por qué quieres dañarla?”, comenzaba a odiar a esa maldita voz, siempre se metía donde no la llamaban, y pensaba c
Alexander se dio la vuelta, ya hablaría con Bella, sentía que le estaba escondiendo algo, sabía que tenía que ver con Rose, ¿que era eso tan grave?, entro en su habitación y tomo la foto que tenía sobre el buro, en ella se encontraba Bella y él, era una foto reciente. No sabía en qué momento habían cambiado sus sentimientos por ella, era su hermana adoptiva, pero igual era su prima, puesto que su padre había sido hermano de su tío, todo era una confusión, su familia nunca aceptaría una relación con ella, con su adorada Isabella, suspiro con resignación, puesto que sabía que era imposible, dejo el retrato en su lugar y salió para hablar con ella. Isabella se encontraba en su habitación, tenía lágrimas en los ojos, sus sentimientos estaban destrozados, su hermana estaba cada vez más lejos de ella; ¿Cómo le haría para que regresara a ser la misma?, en esos momentos el toquido de la puerta el saco de sus pensamientos. — ¿Quién es? — pregunto con voz apagada y acercándose para abrir la
Rose se encontraba en su habitación, en el teléfono se encontraba James quien se mostraba muy atento lo que se encontraba hablando la joven, la chica se encontraba hablando acerca de lo que iba a abandonar los estudios. Que sería una joven heredera, que en unos años recibiría un fideicomiso bastante generoso, y lo más importante que siempre recibiría una participación de las empresas de su familia. — mis padres estaban que se colgaban de la lámpara, pero salirme de estudiar es lo mejor, en verdad —hablo Rose con voz tranquila y sin tanta preocupación por lo que sucedía, sus padres solo habían agachado la mirada y ahora hacia lo que ella quería y deseaba —ahora podré hacer muchas cosas y ninguna aburrida, ¿quieres ir mañana a una fiesta?, bueno no es una fiesta es la inauguración de la mejor disco de la historia de esta ciudad, anda James, ¡vamos! — le dijo la joven — es viernes y tengo invitación especial —la voz de la chica era sugerente y alegre — James miro a la joven, estaban te
Bella se encontraba en la oficina de su padre, el hombre se encontraba hablando con ella, ya que quería pedirle un favor, lo necesitaba de manera grande, se encontraba preocupado por la hermana de la joven. Joseph se encontraba sentado en el despacho, en el rostro se reflejaba la preocupación, en el rostro de la chica igual se mostraba preocupación, su hermanita le sucedía algo y ese algo había comenzado desde el segundo año de la universidad. — pero papá, ¿no crees que es muy arriesgado? —joven a su padre quien la miraba un tanto expectante — está bien, dejare de estudiar un año e investigare que le sucede a Rose, a mi igual me preocupa, pero no sabía cómo expresártelo o decirlo, pero ella comenzó a cambiar desde el inicio de este año que termino, bueno el escolar — Bella miro a su padre con preocupación. Joseph miro a su hija y con un gesto la invito a que hablara — pues bien, papá — comenzó a hablar la chica con voz tranquila — hace un año en el juego de Harvard vs Yale, ustedes
Rose y James comenzaron a salir después de la salida al cine, la joven sentía una inmensa felicidad, así que se la restregaba a su hermana en la cara, Bella trataba de hacer caso omiso, se encontraba dedicada a sus cosas, salía con algunos amigos, y demás. Siguiendo el mal consejo de su abuela, anuncio a sus padres que no regresaría el último año a la universidad ya que no le encontraba sentido continuar estudiando, ya que ella era heredera, y que aparte en unos años más recibiría el fideicomiso. —¡no le veo sentido regresar! —hablo ella en tono desafiante — no me gusta la universidad, además tener que comer en el comedor, y tener que lavar la ropa y compartir el dormitorio con otras personas, eso no me agrada — miro a sus padres quienes se encontraban completamente desconcertados. — tienes que terminar la universidad — hablo Joseph; su voz había un tono de orden — te falta poco para terminar, además, lo que elegiste es bueno para ti, si bien eres heredera y recibirás tu fideicomi
El señor Grayson solo estuvo un par de días en terapia intensiva, mientras tanto, su familia se encontraba ya menos preocupada, pero el día que les habían comunicado que se encontraba bien, hubo un gran problema entre los miembros de la familia. — ¡¿qué diablos estabas pensando?! — le grito el padre a la joven que respondía al nombre de Rose, la chica no le importaban los gritos de su padre esperaba que su padre se diera cuenta que su abuela era una buena persona, solo que eso llevaba su tiempo — — ¡papá! — hablo ella con tono odioso — si le dieras una oportunidad a la abuela, veras que no es nada de lo que dice el abuelo o las demás personas — comento Rose. — no quiero que la vuelvas a ver Rose, mi madre no es una buena persona y no quiero que te mal influencie —hablo Joseph con el rostro un tanto enojado, pero muy preocupado por su padre. Rose miro con enojo a su padre, en eso hablo su hermana Bella — ella no es buena, y tú lo debes de saber, la forma en la cual nos trataba cuan
Último capítulo