46. Picaporte
Darina
Su peso cae sobre sus patas traseras y puedo casi jurar, que su lengua se atasca en su hocico. Pero Madre, no se queda atrás, creo que tuvo una revelación.
—¡Ataquen! —grita Madre, pero ni un solo lobo se mueve.
Kalos, me ve una y otra vez sin comprender como fue que un Alfa, pudo ascender a Lycan; odio puro cruza su mirada, se siente... traicionado por segunda vez.
En sus ojos se proyectan escenas borrosas de aquel día; el enfrentamiento con mi padre, y la forma tan ridícula en la que p