32. Dolores
Lion
Me merezco el regaño, pero aún no me explico porque nadie nos dijo nada. Y ese jalón, si que dolió y mucho, mientras me sigo sobando, el monólogo de Odette, continúa.
—...Y todo por culpa de esa plástica —finaliza.
—No tenía ni idea, lo juro, además ¿por qué nadie me dijo nada? —me dirijo a la mosa.
La pobre tiembla como hoja al viento, Odette, se acerca y me da un golpe en el brazo, se gira y regresa con la chica y la abraza frotando su espalda.
—Por que va a ser —frunce el celo y se sep