33. Llegado
Dimitri
Se supone que está sería una visita de cortesía, se supone que tenía que hablar con la bruja y planear cuando sería el mejor momento para atacar.
¿Y qué es lo que me encuentro? A la feliz pareja disfrutando de la presentación de la nueva Luna; la sangre me hierve como nunca antes y Kalos, está que me desgarra las entrañas.
—Sabiamos que era suya —trato de mediar con él.
—Es mía, ese pelmazo no es nada comparado conmigo, la quiero mía y así será, cueste lo que cueste Dimitri —gruñe furio