STAVROS
Reviso algunos documentos que tengo en el escritorio, distrayéndome un poco mientras decido irme a la casa, miro mi reloj después de un rato y debe estar en la oficina, quiero llamarlo, pero sería muy obvio y opto mejor por ir a ver a mi pequeño cavernícola.
El teléfono me suena y al ver de quien se trata contesto de inmediato porque a ella por mas que quiera, no puedo decirle no.
—Hola…
—Que tal, como va tu día—escucho el llanto de mi pequeña terremoto.
—Tengo un problema con un client