ANDROMACA
—Voy a matarte—le digo llena de resentimiento—después de arrancarte las bolas maldito engendro.
Gulio le pide que detenga la camioneta por las buenas, pero Markus esta concentrando en conducir sacándonos de la ciudad, aún continúan las patrullas detrás de nosotros, pero no pueden hacer nada ya que nosotras estaremos en peligro.
—Nadie va a separarnos—dice Markus—ya están con nosotros y seremos una familia.
—Como la que nunca tuviste en tu niñez maldito loco—sonríe Artemisa limpiándose la nariz—maldito incapaz que ni para follar sirve.
—Callate.
—Te duele que te diga la verdad—apoyo a mi hermana, nada me importa, que me mate a golpes que acaba de matarme el alma—¿cuánto duras Markus?
—Un minuto—dice mi hermana y sonríeme—es curioso Josep que escogieras convertirte en mujer porque no tienes pene, eso tan pequeño es el clítoris de una vagina.
—Cállate.
Me da una cachetada que me deja ardiendo el rostro y no solo eso, me revienta la nariz. El dolor físico no se compara con la so