ANDROMACA
Se muy bien por lo que pasa y seguramente yo actuaria de esa forma, pero no puedo permitir que me trate de ese modo, cuando yo soy inocente de todo, tiemblo y lloro en mi puesto después de llamar a limpieza para que me colaboraran con el desastre que es su oficina.
es como si un vendaval hubiese pasado por ahí, con nombre propio, Stavros Sarris.
Recuerdo su mirada al confesarle lo de su madre y mis ojos se llenan de más lágrimas, tanta decepción, tanta tristeza en su expresión, tanto