STAVROS
Cierro la puerta del auto con fuerza, con una ira carcomerme por dentro, detrás de mí amigo, pero el Ni nadie me va a detener, la cólera tiene mis venas y al ver a ese hombre sonríeme cuando me ve llegar a la puerta algo maligno me posee.
—Hijo no espe....
No lo dejó terminar porque golpeo su rostro tirándole al piso, es un maldito desgraciado mantenido y recogido.
—Hijo de puta —arremeto una y otra vez subiéndome en él, con mis dedos adoloridos, pero con una rabia que correo mi alma, n