Me quedo paralizada al escuchar la voz de la mujer que tanto daño me hizo, la mujer que fue capaz de hacerle daño a su propia hija.
- ¿Cómo lograste contactarme?
- En la cárcel me gané una llamada por buena conducta y decidí llamarte a ti porque quiero pedirte perdón. Esto tiene que ser una jodida broma.
- No, Luciana, lo que tú me hiciste no tiene perdón.
- Hija, yo estaba muy mal, cegada por el odio. Yo...
- Basta, Luciana. Jamás te perdonaré todo lo que me hiciste. ¡Me vendiste! ¿Sabes con cu