La gala continuó entre aplausos, discursos y música, pero para Isabella el tiempo parecía haberse detenido.
No podía apartar la mirada del bolso donde Verónica había guardado apresuradamente el pañuelo.
Sentía que aquel objeto escondía una respuesta importante.
Fernando regresó del escenario después de recibir el reconocimiento y notó que Isabella seguía muy pálida.
—¿Te encuentras bien?
Ella respiró profundamente antes de responder.
—Sí... solo necesito un momento.
—¿Quieres ir a descansar?
Is