Fernando pasó toda la mañana intentando concentrarse en el trabajo, pero le resultaba imposible. Los documentos se acumulaban sobre su escritorio y las reuniones continuaban, pero su mente seguía en el hospital.
Las palabras del doctor Ramírez no dejaban de rondarle la cabeza.
"Algo no está bien..."
Por alguna razón, sentía que Isabella estaba luchando contra algo más que las consecuencias del accidente.
Mientras tanto, en la mansión, Verónica intentaba aparentar normalidad. Bajó a desayunar y