A la mañana siguiente, Fernando llevó a su hijo a la escuela con la intención de pasar más tiempo con él. Antes de despedirse, le prometió que regresaría a recogerlo al finalizar las clases.
Mientras conducía, llamó a Verónica y le pidió que se arreglara, pues pasaría por ella para llevarla a la oficina. Después, recogerían al niño y saldrían a cenar en familia.
Verónica aceptó de inmediato, convencida de que su plan para alejar a Fernando de Isabella estaba funcionando.
Se preparó con esmero,