Fernando estaba feliz con la llegada de su hermoso hijo. Durante años había anhelado convertirse en padre, y estaba seguro de que sus padres se sentirían orgullosos y felices al conocer al nuevo integrante de la familia y futuro heredero de la fortuna de los Avalot.
Por su parte,Verónica rebosaba de alegría, aunque no precisamente por amor.
En el fondo, celebraba que, al fin, toda la fortuna de los Avalot estaría al alcance de sus manos.
Días después, la noticia recorrió toda la ciudad: el CEO