Abro mis ojos lentamente y observo que estoy en mi habitación. Con lentitud, me comienzo a levantar y me pregunto qué hago acostada aquí, o mejor dicho, qué me pasó. Escucho cómo alguien abre la puerta y me doy cuenta de que es James.
—Cariño, despertaste —me da un beso en la frente, pero yo aún no logro reaccionar.
—¿Qué me pasó? —este me mira algo nervioso y sé que algo malo ocurrió.
—No te preocupes, quédate tranquila, Rose —esto me está empezando a desesperar, no saber lo que ocurrió.
—¡Dime