Después de su encuentro con Valeria, Julián volvió al hospital para buscar a Camila y llevarla a casa, donde pudiera descansar. En el camino, Camila pretendía estar destrozada por la pérdida de su supuesto embarazo, uno que en realidad nunca había existido.
Con lágrimas falsas en los ojos y un aire de culpa, le dijo a Julián:
—Lo siento… no quería que esto sucediera. Fue mi culpa por no mirar al cruzar.
Julián, aún lleno de rabia por lo que había pasado, tomó su mano y le respondió:
—No tienes