Camila salió del estudio, dejándolos charlar a su aire. Caminó hacia su habitación, pero su mente seguía atrapada en Erick.
No podía dejar de pensar en su mirada intensa, en su cuerpo, en la forma elegante en que hablaba y, sobre todo, en cómo la había mirado. Sentía una atracción poderosa por él, aunque sabía que debía ocultarla muy bien para que Julián no sospechara nada.
Mientras tanto, en el estudio, Julián le preguntó a su amigo:
—¿Cuánto tiempo piensas quedarte en la ciudad?
Erick tomó un