Camila observó una vez más la prueba de embarazo. A pesar de todas las preocupaciones que aquella noticia podía traer, una sonrisa apareció en su rostro.
Iba a ser madre nuevamente.
La emoción era real, pero también lo era el secreto que guardaba en su corazón.
Sabía perfectamente que aquel bebé no era de Julián, sino de Erik.
Había sido ella quien había provocado aquella situación, convencida de que un hijo fortalecería su posición, aseguraría su futuro y mantendría a Julián a su lado para si