Valeria se sentó por unos minutos en aquella enorme cama mientras observaba, a través de la gigantesca ventana, la espectacular vista de Nueva York. Jamás imaginó que su vida daría un giro tan grande en tan poco tiempo.
Con una mezcla de emoción y nostalgia, comenzó a desempacar sus cosas. En ese momento tocaron la puerta.
Al abrir, encontró a una joven elegante sosteniendo una gran caja entre sus manos.
—Esto es de parte del señor Lancaster —dijo amablemente antes de retirarse.
Valeria, desco