Julián giró hacia una de las mesas y se encontró con Valeria, tan hermosa como siempre.
De inmediato, su mente se inundó de los hermosos recuerdos que había compartido con ella. Mientras la observaba en silencio, Camila lo miró con desdén y le preguntó:
—Julián, mírame. Entonces, ¿por qué me trajiste aquí?
Él reaccionó al instante, esbozando una ligera sonrisa:
—Lo siento, no te enojes.
Te invité a cenar porque hacía mucho que no salíamos juntos.
Sin embargo, no pudo evitar robarle una mirada