La noche ya comenzaba a caer cuando Valeria llegó a la biblioteca, con el corazón golpeándole en el pecho como un tambor frenético. La mansión parecía estar vacía en ese momento, la luz tenue de los candelabros parpadeando en el pasillo largo y oscuro, como si también tuviera miedo de lo que sucedería. Se detuvo un instante antes de entrar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Realmente podía confiar en el guardia? Había algo inquietante en su mirada, algo en su tono que no podía descifrar del todo.
Sin emba