La sombra bajo la puerta permaneció inmóvil durante unos segundos que parecieron eternos. Valeria se llevó una mano a la boca para contener el jadeo. El silencio se volvió denso, aplastante. Entonces, la sombra se retiró, y el sonido de pasos leves se desvaneció en el pasillo.
Ella retrocedió hacia la cama, el corazón desbocado. ¿Había sido uno de los guardias? ¿O alguien más? Aquella mansión escondía más secretos de los que imaginaba.
Se recostó sin quitar los ojos de la puerta. El sueño era i