Veo con adoración mi anillo de compromiso, aún no puedo creer que me voy a volver a casar con el hombre que amo. Es tan maravilloso todo lo que nos está pasando que justo ahora no me importa que Julián esté suelto; solo me importa vivir el momento.
—¿Por qué tan pensativa? —veo a Santiago entrar con dos copas de vino a la sala.
—Pensaba en lo feliz que soy. Nunca pensé que esto me fuera a pasar a mí, todavía no me lo creo.
—Pues créelo, mi amor. Pronto nos casaremos como debe ser —me acerco a él