Abro mis ojos al sentir un fuerte dolor en un costado de mi cuerpo. Cuando me acostumbro mejor a la luz, me doy cuenta de que estoy en un hospital... ya se me está haciendo costumbre despertar en hospitales.
- Cariño, despertaste. - Veo a Santiago con cara de demacrado y con la misma ropa que tenía anoche. - ¿Cómo estás?
- Me duele mucho el costado - digo, señalando el vendaje.
- Es normal. - En ese momento entra el médico y me revisa para ver cómo estoy.
- Bueno, hasta el momento todo está bien