Es un imbécil, juro que quiero matarlo. Aunque no sé por qué me quejo si lo único que yo estaba buscando era un polvo con él y ya.
—Perfecto, entonces ve y fóllate a esas otras mujeres, no tengo ningún problema —salgo de la oficina llena de ira, pero mejor decido concentrarme en el trabajo, que harto tengo por hacer.
A la hora de la salida, mi amiga Lucy me llama para tomar unas copas en un bar cerca de la oficina, así que salgo del trabajo y me dirijo al bar.
—Hola, amiga —Lucy me da un fuerte