Sandra caminaba de un lado al otro de la habitación, con el ceño fruncido y las manos entrelazadas frente al pecho. Su mente iba a mil por hora, agobiada por la información que acababa de recibir. Las palabras del investigador retumbaban en su cabeza como un eco implacable: la foto fue tomada hace tres meses . ¿Cómo podía ser? ¿Camila viva? ¿Después de todo lo que había pasado?
—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó en voz alta, sin mirar a nadie—. ¿Cómo vamos a saber si es verdad que Camila está