La mañana amaneció tibia, con un sol suave que se filtraba a través de las grandes ventanas del comedor. El aroma del café recién hecho flotaba en el aire, mezclado con el dulce olor a pan tostado y frutas frescas.
Camila estaba sentada en una de las sillas de madera tallada, vestida con un sencillo vestido blanco que resaltaba su pureza y fragilidad. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros, y su rostro, aún con un halo de melancolía, se iluminaba tenuemente mientras hojeaba una revis