Camila aún sentía su corazón latiendo con fuerza cuando miró a Adrien, sus ojos llenos de confusión y rabia.
—¿Por qué lo hiciste? —le preguntó con la voz temblorosa—. ¡Te lanzaste sobre mí y pusiste tu vida en peligro!
Adrien la miró fijamente, su respiración todavía agitada por la adrenalina.
—Porque no iba a permitir que te lastimaran —respondió con voz firme.
Camila sintió que su pecho se encogía. Se llevó las manos a la cara, tratando de calmarse, pero la rabia y el miedo la superaron.
—¡E