El mesero ya les había servido el vino, y ambos tenían sus copas en la mano mientras revisaban el menú. Camila pasó la mirada por los platillos, pero su mente viajó a otro lugar. Recordó las cenas elegantes en las que acompañó a Alejandro, las reuniones en restaurantes de lujo, los brindis con empresarios… y, sobre todo, la forma en que él la miraba cuando pensaba que nadie más lo notaba.
—Valentina… Valentina —la voz de Adrien la sacó de sus pensamientos.
Camila parpadeó y levantó la vista.
—L