Candy estaba cada vez más convencida de que Laura era la responsable de lo ocurrido con Alejandro.
Sin embargo, tenía un problema: no contaba con ninguna prueba.
No tenía fotografías, videos ni testigos que pudieran demostrar que Laura había puesto alguna sustancia en la bebida de Alejandro.
Con esa frustración regresó a la oficina.
Apenas entró, Luisa se acercó a ella.
—¿Y bien? ¿Pudiste averiguar algo?
Candy dejó su bolso sobre el escritorio y suspiró.
—No encontré pruebas, pero cada vez esto