Miranda no podía creer todo lo que estaba ocurriendo.
La seguridad que sentía dentro de la mansión Villarreal comenzaba a derrumbarse poco a poco.
Saber que alguien dentro de la casa estaba ayudando a Emma y Rodrigo le provocaba un miedo constante.
Miró a Thiago jugando inocentemente en la sala y sintió un nudo en la garganta
Ahora ya no sabía en quién podía confiar.
Alejandro, lleno de ira, llamó inmediatamente a uno de sus empleados más leales y discretos.
—Quiero que averigües en silencio qu