Alejandro estaba furioso en su oficina. Emma se había aliado con Rodrigo para hacer daño, no solo a la empresa, sino también a Miranda.
Sus celos habían llegado demasiado lejos.
Sobre el escritorio reposaba la fotografía de Miranda saliendo del club aquella noche, acompañada de titulares llenos de mentiras.
Alejandro apretó los puños con rabia.
—¡Emma cruzó todos los límites! —gruñó golpeando el escritorio—.
Esto ya no es solo contra mí… quiere destruir a Miranda.
La empresa Villarreal comen