Martín sintió un vacío en el estómago.
—¿Por qué? —preguntó desganado
—La fiscalía ha presentado nuevas pruebas —explicó el abogado, con resignación—. Lo están hundiendo cada vez más. Y, siendo realistas, sabes que los Valderrama tienen el poder suficiente para asegurarse de que se pudra en la cárcel. Lo siento, Martín, pero he hecho todo lo que he podido.
Martín se quedó en silencio, con la mirada perdida en la pared. Ya no quedaba esperanza.
Los Valderrama no querían solo recuperar su dinero ,querían ver a los Robles destruidos, humillados, pagando por cada una de sus mentiras y traiciones.
Mientras tanto, Camila Valderrama tomó una decisión drástica con la empresa Cruz. Cerró las puertas de golpe, anunciando que la reconstruiría en silencio más adelante. Solo un cierre definitivo, para desaparecer y volver cuando fuera el momento adecuado.
Un día, mientras revisaba papeles sin levantar la cabeza, buscando desesperadamente una salida a la crisis, llegó Raúl, uno de los asistentes