Capitulo 68

Al día siguiente estaba en el jardín, hablando con los jardineros, mostrándoles cómo quería que las rosas fueran protagonistas, los arbustos bien recortados, nada de macetas tiradas por ahí, todo normal ….cuando se escuchó el grito irritado de Rebeca.

—¿Qué demonios están haciendo? —grito desde la terraza.

Los jardineros se quedaron quietos, con las palas a medio camino. Yo giré despacio y la miré, recargada en la baranda, con la cara roja de coraje.

—Martín dio la orden —dije, tranquila.

Bajó en seguida, vio cómo se llevaban sus claveles, esos que había hecho plantar con tanto orgullo, y la cara se le desfiguró de pura rabia…

Le sostuve la mirada con la victoria bien puesta en los ojos.

—Los claveles son muy toscos —añadí— y la señora Pérez es alérgica a ellos, así que le sugerí que los cambiáramos por rosas.

—Mentira —estalló—, lo haces solo para fastidiarme, le dijiste una mentira!!

Solté una risa suave.

—¿Y que si sí? —respondí—. De cualquier forma, todo está volviendo a su lugar,
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