Capitulo 46
Los niños se quedaron de piedra un segundo y luego corrieron hacia ella.

—¡Rebeca! —gritó Catalina—, ¿estás bien?

Ella me miró primero a mí, anonadada, con los ojos llenos de furia… luego cambió el rostro en un segundo, lo suavizó, lo volvió dolido, tembloroso, y miró a Martín.

—Me golpeó… —sollozó—, ¿viste?… ¡me golpeó!

Martín se quedó quieto, sorprendido, todavía sujetándola del brazo… abrió la boca para decir algo, pero lo interrumpí.

—¿Cómo se te ocurre hacer quedar mal a mi marido de esa manera? —solté, con la voz firme y clara.

Rebeca parpadeó, sin entender al principio.

—¿De qué hablas? —escupió.

La miré fijo.

—Del club —dije—. De cuando le lanzaste la copa a Camila Valderrama, le gritaste delante de todos y le metiste una cachetada tan fuerte que el arete salió volando… justo cuando estaban a punto de cerrar el trato.

Martín se tensó… ella lo sintió.

—Gracias a ti —seguí, sin apartar la mirada—, Alejandro Valderrama cortó todo con la empresa y mi marido quedó como un payaso, co
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Claudia SerranoPor fin ese escuincle será castigado. Rebaca te toca sufrir, todavía te falta lo peor.
Claudia SerranoEsos mocosos si deben ir al lugar donde los educaran.
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