La sonrisa se le apagó al instante mientras alzaba la vista, tenso otra vez.
—¿Cuál es la condición? —preguntó—. Cualquier cosa la aceptaría, con tal de que Alejandro reinvierta… lo necesito.
Jugué con la venda de la rodilla, como si me costara decirlo.
—Aceptaron que vayas tú, con tu compañía, con quien quieras… —empecé—, pero no aceptan que vaya Rebeca.
El silencio cayó pesado.
—Está vetada —añadí—, de todos los eventos y clubes del Grupo Valderrama.
Bajó la mirada a la invitación, pero ya no la estaba leyendo… estaba recordando, lo supe enseguida.
El salón del club privado, las luces, las mesas blancas, Mónica y Camila hablando de campañas, de spots, de cómo anunciar la imagen de Robles & Cruz en sus noticieros… Camila llevándolo aparte a la terraza para explicarle una cláusula de imagen.
Rebeca viéndolos irse solos.
El resto ya lo conocía medio mundo.
El puño de Martín se cerró sin que se diera cuenta.
—Escuché que Rebeca empezó a gritarle delante de todos los socios —continué—, qu