La sonrisa se le apagó al instante mientras alzaba la vista, tenso otra vez.
—¿Cuál es la condición? —preguntó—. Cualquier cosa la aceptaría, con tal de que Alejandro reinvierta… lo necesito.
Jugué con la venda de la rodilla, como si me costara decirlo.
—Aceptaron que vayas tú, con tu compañía, con quien quieras… —empecé—, pero no aceptan que vaya Rebeca.
El silencio cayó pesado.
—Está vetada —añadí—, de todos los eventos y clubes del Grupo Valderrama.
Bajó la mirada a la invitación, pero ya no