Capitulo 32
Lo miré desde abajo, dejando que cada palabra saliera como un suspiro.

—Te quiero a ti —susurré—, te extraño.

—Estoy harto de tu comportamiento —escupió, pero ya sin tanta fuerza como antes—, harto de tus escándalos, harto de tus celos.

Su excusa favorita.

La misma que me daba ganas de romperle la cara.

¿Cómo no iba a estar celosa Melanie, pedazo de infeliz, si tú la empujaste a ese punto?

—Sí, soy celosa —admití, dejando que mi voz sonara rota, desesperada—, y no me puedes culpar. Ya no me tocas, ya no me miras, todo el tiempo es ella, hasta siento que me odias…

Me acerqué un poco más, casi poniéndome en puntitas—. ¿Ya te olvidaste cómo éramos antes? Cómo me tocabas… cómo me besabas…

El silencio que vino después lo dijo todo, sentí, como una corriente eléctrica, cómo su guardia iba bajando, cómo tragaba saliva ante mi cercanía, cómo un lado de él quería huir y el otro se quedaba clavado ahí.

Sin darle tiempo a reaccionar, tomé su rostro entre mis manos.

Se tensó aún más y, nervioso, m
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