(Narrador omnisciente)
Leonardo se aleja un paso sin separar la mirada de Basima. La fría brisa del río les recuerda que la tormenta aún no ha terminado. Sus manos todavía mantienen la calidez del momento que acaban de compartir, pero el peso de la situación, de lo que está a punto de pasar, comienza a apoderarse de él.
Le desagrada la idea de contactar a Cecilia, de mentir, de seguir atrapado en este compromiso que, por razones que ni él mismo comprende del todo, no puede deshacer. Sin emb