(Narra Basima)
El murmullo del río llena la cueva, envolviéndonos en un susurro constante. Mientras el vestido de flores amarillas cae justo bajo mi busto y él me mira con deseo contenido.
—¿Segura? — Su susurro es apenas audible sobre el sonido del agua.
—Sí —Un hilo de voz tembloroso sale de mi garganta y el calor colorea mis mejillas cuando añado—: Estoy en tus manos. Confío en ti.
Sus dedos rozan mi piel transmitiéndome un montón de sensaciones que había reprimido por mucho tiempo,