(Narra Basima)
Me detengo frente a la puerta, no porque dude en entrar, sino porque escucho la risa de Jasman.
Durante un instante cierro los ojos y me permito disfrutarla. Hasta hace unas horas pensé que iba a perderlo para siempre. Ahora esa risa llena el pasillo de la mansión de Ahmed como si quisiera borrar todo el horror que acabamos de vivir.
Hace apenas unos minutos mi hermana y mi sobrino fueron a revelarme para que me aseara un poco.
—Debes parecer una persona cuando Leonardo de