(Narra Basima)
Con huevos, harina de pan, grasa y un sartén no se pueden inventar muchas recetas. Ruedo los ojos porque sé que el secuestrador se burlará de mi comida.
De hecho, él ya ha entrado a la cocina con una cara de disgusto que mete miedo al susto.
Labios mordisqueados + Ceño fruncido = Leonardo en fase atómica
Sonrío levemente por mi ocurrencia. Lo cierto es que no sé por qué; pero, cuando los dos conversamos, me siento algo relajada, como si el asunto del secuestro fuese un juego y,