(Narra Basima)
Jasman se ha quedado dormido luego de haberse tragado el último bocado de comida. Él se ha perdido las danzas, las risas, los cantos y las narraciones a la luz de la fogata.
En el campamento, cerca de cien personas nos han recibido con alegría y han compartido sus pertenencias con nosotros: sopa, carne asada y ropa limpia. Es un sueño increíble para los fugitivos.
Pero estoy cansada, tan cansada que los ojos comienzan a pesarme.
—Nos vamos a dormir. Estamos muertos. —Leonardo