La atmósfera del Velvet Club, cargada de humo, alcohol y ritmos electrónicos pulsantes, se intensificó con la inesperada aparición de Rodolfo Perales en la zona VIP donde Leonardo y sus amigos intentaban evadirse de sus respectivas realidades. La sonrisa de Rodolfo, dirigida principalmente hacia Leonardo, destilaba una mezcla de triunfo y burla que crispó los nervios del heredero Santini.
Rodolfo, con su habitual desenvoltura, se acercó a la mesa donde Leonardo, Juan Carlos y Fernando compartía