A Máximo se le hizo extraño que Lady Adams no hubiera acudido esa mañana a saludarlo y ver como seguía. Ciertamente se encontraba mucho mejor y todo gracias a sus cuidados. Sonrió con solo recordar esas mejillas rosadas, en cuanto solucionara todo no cabría duda de que volvería para pedirle a su hermano cortejarla.
Se levantó de la cama y se sorprendió al sentirse más fuerte, en el pasillo podía escuchar los sollozos de una joven y temió que fuese ella. Abrió la puerta y se encontró con ella y