¿No te alegras verme? — preguntó agitando las pestañas de arriba abajo.
—Amara Bianchi fui claro contigo.
—Nunca debiste hacer eso — comenzó a caminar por todos lados del estudio — Debiste suponer que no iba a dejarte tan fácilmente.
Él movió la cabeza hacia ambos lados en un claro gesto de desaprobación.
¿Cómo es que dejaste Toscana?
Amara Bianchi esbozó una sonrisa y tomó asiento sobre el amplio escritorio y abrió ligeramente las piernas.
—Me escondí en el barco donde viajaste. Hasta hoy me d